jueves, 8 de junio de 2017

(1864) Jules Verne - Edgar Poe y sus obras



"Dejando de lado lo incomprensible, lo que es necesario admirar en las obras de Poe es lo novedoso de las situaciones, la discusión de los hechos poco conocidos, la observación de las facultades enfermizas del hombre, la selección de sus temas, la personalidad siempre extraña de sus héroes, su temperamento enfermizo y nervioso, su forma de expresarse mediante interjecciones extrañas. Y sin embargo, en el medio de estas imposibilidades, existe a veces una verosimilitud que se apodera de la credibilidad del lector."

1864 vería nacer una de las novelas más conocidas de Jules Verne, Viaje al centro de la Tierra, segunda en la serie de los Viajes Extraordinarios. Es menos conocido que ese mismo año el escritor francés publicó también un extenso artículo titulado Edgar Poe y sus obras en la revista literaria Musée des Families, donde otros autores de renombre como Honoré de Balzac o Alexandre Dumas (padre) habían publicado trabajos con anterioridad. Verne, que durante toda su vida sería un gran admirador del poeta americano, dejó constancia para la posteridad de esa admiración en obras como la propia Viaje al centro de la Tierra o La esfinge de los hielos.

miércoles, 7 de junio de 2017

(2016) Eva García Sáenz de Urturi - El silencio de la ciudad blanca

Vitoria-Gasteiz, virgen blanca, asesinatos, Saburdi, Usokari, Zaldiarán,


Creo que parte de la fascinación que nos producen los asesinos en serie, además del morbo por lo oscuro y tenebroso de la condición humana, reside en cierta sensación de lejanía, en cierto desapego que hace que procesemos los actos cometidos por esos monstruos como acontecimientos casi irreales, casi de ficción. De hecho, me atrevería a decir que el morbo por lo oscuro y tenebroso que nos generan esos seres solo puede fascinarnos a condición de que nos sepamos a cierta distancia geográfica y espacial de ellos. En la raíz de ese comportamiento está el anhelo humano de seguridad. Cuando nos sabemos poseedores de seguridad somos capaces de despojar a los acontecimientos de su gravedad al sustraerles el sedimento básico a partir del cual nace toda empatía con la víctima, ese "yo podría haber estado ahí". "Oiga, pues no, no podría, yo estoy aquí a salvo de cualquier calamidad". Solo cuando nos sabemos poseedores del conocimiento de que nuestra vida no corre peligro, podemos disfrutar de la psicopatía ajena como una suerte de fenómeno estético sin vernos turbados por una fatal conmoción paralizadora. Sin duda, es una circunstancia repugnante que debería hacernos cuestionar nuestra propia humanidad, ya que la fascinación por la psicopatía ajena presupone cierta psicopatía propia. Afortunadamente, hablo de la fascinación en el sentido puramente estético, aquella que para existir requiere de la suspensión del juicio ético. Vamos, no me detengan todavía, denme cuartelillo, al menos por lo que duran estos renglones en ser leídos.

Ahora bien, si para sentir cierto grado de fascinación por la atmósfera macabra que rodea a los actos de los asesinos en serie es necesaria cierta sensación de lejanía con los actos, ¿qué ocurre cuando esos actos se han producido en un contexto de ausencia de lejanía espacial o temporal? En ese caso, seguramente traguemos saliva. Estamos acostumbrados a pensar en los casos de Elizabeth Bathory, Jack el Destripador, el asesino del zodiaco y tantos otros como parte de un imaginario que bordea la fantasía por su lejanía con nosotros. Y, sin embargo, no hace tanto tiempo, a pocos, muy pocos kilómetros del lugar donde escribo estas líneas, la ciudad de Vitoria fue testigo de una cadena de asesinatos brutales a manos no de un extranjero, no de un forastero, sino de alguien nacido en el seno de la propia comunidad donde se produjeron esos asesinatos. Hablo de Juan Díaz de Garayo, el Sacamantecas.

domingo, 4 de junio de 2017

(2013) Yanis Varoufakis - Economía sin corbata: conversaciones con mi hija

Matrix, Frankenstein, trabajo, mercancía, poder, Fausto


"La imposibilidad total de controlar empíricamente las teorías económicas hace que la economía, el pensamiento económico, no pueda compararse con las ciencias aplicadas. Así, como economistas podemos elegir entre fingir que somos científicos y admitir que estamos más cerca de filósofos que, por muy lógicos y sabios que sean sus argumentos, es imposible que se convenzan entre ellos sobre cuál es el sentido de la vida."

Varoufakis es un economista peculiar. A pesar de haberse labrado una carrera académica bregando con los formalismos matemáticos de la teoría de juegos y la microeconomía, reniega de la matemática inserta en vastas áreas del corpus doctrinal económico. Y a pesar de que sus propuestas en economía política no tienen nada de comunistas —si de alguna manera pueden catalogarse, es de post-keynesianas—, se define como marxista. Pero su marxismo, como él mismo explica, no es un marxismo ortodoxo que se ciña a la letra del pensador alemán. Como en esta y en otras tantas cuestiones, su marxismo es peculiar, pues se trata de uno errático.

miércoles, 31 de mayo de 2017

(2014) Luis Gonzalo Segura - Un paso al frente



"En verdad, el liderazgo se obtiene más en la zapa que en el vuelo: los verdaderos líderes lo han sido en los pasillos de palacio y no en los campos de batalla. Quizá unos pocos consiguieran serlo en ambos lugares, pero cierto es que se perece antes por no dominar las artes de la intriga que por desconocer las artes de la guerra."

En el cuarto episodio de la primera temporada de Borgen la periodista Katrine Fønsmark recibía a altas horas de la noche una llamada anónima que le interpelaba a reunirse en el parking de la cadena de televisión donde trabajaba. Allí, el anónimo le transmitía una información confidencial referente al ejército: la base militar danesa de Thule, sita en Groenlandia, había estado siendo usada por el ejército estadounidense para el traslado de prisioneros. Tras los cotejos pertinentes de las pruebas aportadas, Fønsmark daba la noticia, con el consiguiente revuelo mediático. Tras algún intento de censura gubernamental hacia la cadena, y ante el inminente riesgo de que su identidad se viese descubierta, el informante decidía tomar el toro por los cuernos y dar una entrevista en horario de máxima audiencia, revelando su verdadera identidad: militar de carrera. Una vez puestas las cartas encima de la mesa, el gobierno trataba de desacreditar ad hominem al denunciante y... hasta ahí puedo leer. Algo muy parecido a todo esto le ocurrió a Luis Gonzalo Segura, ex-teniente de las fuerzas armadas españolas.

viernes, 26 de mayo de 2017

(1999) Naomi Klein - No Logo

Periodismo, Nike, Adidas, Shell, The Gap, Klein,


"La lección del Viernes de Marlboro consistía en que nunca existió una crisis de las marcas, sino tan solo que las marcas sufrían de una crisis de confianza. Wall Street llegó a la conclusión de que las marcas iban a funcionar bien si creían en los principios de la publicidad sin la más mínima sombra de duda. «¡Marcas sí, productos no!»: tal fue la divisa del renacimiento del marketing, liderado por una nueva clase de empresas que se consideraban como «vendedoras de significado» y no como fabricantes de artículos. Lo que estaba cambiando era la idea de lo que se estaba vendiendo, tanto en cuanto a la publicidad como en cuanto a las marcas. El antiguo paradigma era que todo el marketing consiste en la venta de productos. En el nuevo modelo, el producto siempre es secundario respecto al producto real, que es la marca, y la venta de la marca integra un nuevo componente que sólo se puede denominar espiritual. La publicidad es la caza de productos. La construcción de las marcas, en sus personificaciones más auténticas y avanzadas, es la trascendencia de la empresa."

Naomi Klein es una de las personalidades más influyentes de la izquierda internacional. Durante los últimos veinte años ha sido una de las principales voces críticas de la globalización neoliberal. Es autora de uno de los ensayos más influyentes de los últimos años, La doctrina del Shock —que cuenta con adaptación cinematográfica en forma de documental—. Estuvo presente en las concentraciones ciudadanas que dieron lugar al fenómeno Occupy Wall Street durante la resaca de la Gran Recesión de 2008. Y en los últimos años ha estado muy implicada en la lucha contra el cambio climático, de resultas de lo cual tenemos El capitalismo contra el clima, de reciente publicación. Sin embargo, si por algo es conocida Naomi Klein es por ser la autora de No Logo: El poder de las marcas, aquel influyente ensayo publicado en 1999 que hoy tenemos la oportunidad de comentar.

domingo, 21 de mayo de 2017

(2003) Fernando Lázaro Carreter - El nuevo dardo en la palabra

corrección, lingüística, periodismo


"No es preciso estar, claro es, en la política activa para agredir con éxito al sentido común. Hay un ex cargo muy importante, fuera de ella ya, inteligente tertuliano de radio, que, pocos días ha, estremeció a sus oyentes —lo soy, y muy complacido— con la apocalíptica denuncia de que el presidente Aznar «ha dado un giro de 365 grados». ¿Tantos? Pero siempre hay consuelo: imaginemos que el giro hubiera sido bisiesto."

Hace un par de semanas tuve el placer de reseñar "El dardo en la palabra", compendio de artículos publicados en prensa donde el difunto Fernando Lázaro Carreter hacía alarde de ingenio y erudición para arremeter contra todos aquellos desaprensivos que osan prevaricar con nuestro patrimonio más valioso: el idioma. Aquella lectura me duró, literalmente, años. Pero no por aburrida, sino a causa de las descomunales dimensiones de la obra. Efectivamente, El dardo en la palabra era un mamotreto de casi ochocientas páginas que abarcaba una producción en prensa de casi veinticinco años y que estaba compuesta por más de doscientos artículos. Cada uno de esos artículos —o dardos, como tan brillantemente los nombró el académico—, concisos por imperativos periodísticos, eran ideales para esos momentos del día que son demasiado breves para abordar la lectura del siguiente capítulo del libro que tienes entre manos, pero demasiado largos para... no hacer nada. Como sea que esos momentos no se han extinguido en mi vida, cuando acabé la obra de Lázaro Carreter noté inmediatamente un vacío difícil de reemplazar. Hasta que decidí comenzar, no de una manera particularmente original, con el libro del que esta reseña es objeto.

martes, 16 de mayo de 2017

(1985) Margaret Atwood - El cuento de la criada

feminismo, teocracia, distopía, Defred, Deglen, Martha,


"Recuerdo cuando visitaba las galerías de arte, recorriendo el siglo diecinueve, y la obsesión que tenían por los harenes. Montones de cuadros de harenes, mujeres gordas repantingadas en divanes, con turbantes en la cabeza o tocados de terciopelo, abanicadas con colas de pavo real por un eunuco que montaba guardia en último plano. Estudios de cuerpos sedentarios, pintados por hombres que jamás habían estado allí. Se suponía que estos cuadros eran eróticos, y a mí me lo parecían en aquellos tiempos; pero ahora comprendo cuál era su verdadero significado: mostraban una alegría interrumpida, una espera, objetos que no se usaban. Eran cuadros que representaban el aburrimiento."

Suele haber bastante consenso en considerar el periodo comprendido entre el final de la segunda guerra mundial y la crisis del petróleo como la edad de oro del capitalismo global. Las economías del primer mundo disfrutaron entonces de crecimientos sostenidos y elevados del PIB, tasas cercanas al pleno empleo, índices de Gini moderados y, en general, gozaron de condiciones suficientes para que todos los miembros de la sociedad no tuviesen que quedar excluidos del progreso, creación del Estado del bienestar en Europa mediante. Sin embargo, todo macro-relato tiene sus fisuras, y el de la edad de oro del capitalismo no iba a ser menos, como vendría a poner negro sobre blanco Betty Friedan en "La mística de la feminidad".

viernes, 12 de mayo de 2017

(2009) Apostolos Doxiadis, Christos H. Papadimitriou - Logicomix

Lógica, matemáticas, fundamentos, Russell, Wittgenstein, Frege, Cantor, Hilbert, Poincaré, Gödel, Teoría de Tipos


Toda nuestra visión científica del mundo descansa sobre una sencilla —pero muy potente— herramienta: la matemática. Las matemáticas son la base sobre la que podemos construir nuestros modelos de la realidad. Son las matemáticas, y no otra cosa, lo que nos ha permitido alcanzar el dominio sobre la naturaleza que nos ha posibilitado, a la mayoría de la especie, emanciparnos hasta cierto punto de la tiranía de la necesidad natural. Pero por encima de cualquier otra consideración, la matemática supone el instrumento de mayor precisión con el que perfeccionar y afinar el conocimiento humano allí donde su acción es posible, pues nos permite pasar del dominio cualitativo del discurso al cuantitativo.

El dominio de aplicación de las matemáticas abarca la física, la química, la biología, la economía, la sociología, la psicología y cada una de las disciplinas puente entre cada una de ellas. Cuando hacemos un experimento o una sencilla predicción en cada una de esas ciencias, la experiencia puede confirmar o refutar nuestra hipótesis. Y cuando ocurre esto último, casi nunca se nos ocurre revisar la matemática implícita en nuestras formulaciones. Sencillamente, confiamos en el componente "puro" de la matemática que hemos empleado. ¿Pero por qué esto es así? ¿Por qué otorgamos a la matemática ese estatuto irrefutable?

miércoles, 10 de mayo de 2017

(1849) Edgar Allan Poe - Cuentos Completos

Terror, Horror, Dupin, Suspense, Sátira, Grotesco


"En investigaciones como la que ahora efectuamos no debería preguntarse tanto «qué ha ocurrido», como «qué hay en lo ocurrido que no se parezca a nada ocurrido anteriormente». En una palabra, la facilidad con la cual llegaré o he llegado a la solución de este misterio se halla en razón directa de su aparente insolubilidad a ojos de la policía."
Los crímenes de la calle Morgue

Suele ser interesante analizar la historia de la literatura y de las corrientes filosóficas como la sombra que deja tras de sí el espíritu de los tiempos. Esta manera de proceder nos predispone a entender cada época a través de las producciones intelectuales desarrolladas en su seno. El problema de este planteamiento es que corremos el riesgo de autolimitar nuestra mirada y, con ello, de desenfocar, cuando no de dejar directamente fuera de encuadre, autores valiosísimos que no encajan en el esquema histórico general. Afortunadamente, éste no es el caso de Edgar Allan Poe, aunque bien podría serlo.  

viernes, 5 de mayo de 2017

(1997) Fernando Lázaro Carreter - El dardo en la palabra

Corrección lingüística, periodismo, académico, anglicismo, errores,


"Yo sé que tratar de estas cosas ahora es como predicar la bula de Cruzada, y más si el sermón es de un académico (por definición carroza). Tengo la certeza, sin embargo, de que lo viejo y decrépito y chocho, en materia lingüística, es el no hacer nada de unos políticos, y el mucho hacer demente de otros, profesionales o aficionados. Quizá llegue un día en que un partido —¿cuál?; en Francia han sido los de izquierda— inscriba en su programa la igualdad de oportunidades idiomáticas de los ciudadanos, el ideal de que todos participen de la lengua común en su mejor nivel. Ese día habrá nacido en España una idea joven."

Siempre me ha hecho gracia eso de la RAE; una institución ciertamente contradictoria, sin duda. Por un lado, brega contra la naturaleza propia de la lengua, pues fija y da esplendor propinando dentelladas allí donde la creatividad de los usuarios del idioma toma el protagonismo. Asimilo su labor a la del drenador de océanos o el reparador de mecheros desechables, en una conducta totalmente desesperanzada. Digo esto porque la cualidad esencial de todo lenguaje natural es el cambio. Las lenguas son los guantes que nos enfundamos los seres humanos para tratar entre nosotros. Esa comunicación responde a deseos e intereses que cambian con el paso del tiempo, y en la medida en que éstos cambian, también lo hace su vehículo expresivo. El lenguaje cambia porque la realidad cambia y, a veces, incluso la realidad cambia porque el lenguaje así lo hace. Es una dinámica incontrolable. Pero la RAE tiene cierto afán de control, si no en la totalidad de la gran charca que es el Castellano, si al menos en algunas de sus orillas. En la medida de sus posibilidades, es ese granjero que trata de ponerle puertas al campo. Lo cual ya de por sí tiene un cierto aire patético.

domingo, 30 de abril de 2017

(2015) Michel Houellebecq - Sumisión

Islam, religión, crítica literaria, Huysmans, Francia


"Había que rendirse a la evidencia: llegada a un grado de descomposición repugnante, Europa occidental ya no estaba en condiciones de salvarse a sí misma, como no lo estuvo la Roma antigua en el siglo V de nuestra era. La llegada masiva de poblaciones inmigrantes impregnadas de una cultura tradicional marcada aún por las jerarquías naturales, la sumisión de la mujer y el respeto a los ancianos constituía una oportunidad histórica para el rearme moral y familiar de Europa, abría la perspectiva de una nueva edad de oro para el viejo continente. Esas poblaciones eran a veces cristianas; pero, por lo general, había que admitirlo, eran musulmanas.

Imagine la siguiente situación: una saltadora de pértiga se prepara para su salto garrocha al hombro. Inspira profundamente y visualiza los aproximadamente cuarenta metros de carrera que tiene delante de sí. Traga saliva. Visualiza a continuación el momento crítico, el acople de la pértiga en el cajetín. La palanca ha de ser perfecta y debe proyectarle a las alturas para, en un último y heroico impulso de brazos, arrojarle por encima del listón. Si lo consigue, la caída será dulce; pero si derriba el listón, las dudas le asaltarán y será presa de la decepción. Finalmente, nuestra saltadora echa a correr. Se trata de un sprint recio, de espalda recta y brazos firmes sujetando la pértiga. Apenas dura unos segundos. El momento clave llega, pero se desarrolla sin imprevistos: la pértiga se clava mientras la palanca la contorsiona y propulsa a nuestra heroína, que se transporta en el aire hasta las alturas. Pero algo extraño ocurre: al aproximarse nuestra saltadora al listón, éste se difumina, desapareciendo finalmente como si de una ilusión óptica se tratara. Pero no es lo único que desaparece, la colchoneta sobre la que tenía que caer y el suelo bajo sus pies se transmutan en vacío. La caída será infinita. En ese preciso instante, una conmoción invade el ánimo de nuestra saltadora, que entiende que el esfuerzo realizado ha sido en vano y las consecuencias... 

jueves, 27 de abril de 2017

(2010) Vicenç Navarro, Juan Torres López, Alberto Garzón Espinosa - ¿Están en peligro las pensiones públicas?

Navarro, Garzón, Torres, seguridad social


"En este documento mostraremos que el interés en cambiar el sistema de pensiones público por uno privado no responde a necesidades reales y técnicas sino más bien a las necesidades económicas de los bancos y otras entidades financieras que harían un negocio muy lucrativo si ese cambio se llevara a cabo. Además, veremos que el deterioro del sistema de pensiones públicas conlleva igualmente el deterioro de las condiciones de vida de la población y, especialmente, de aquellas personas en peor situación económica."

Vivimos tiempos convulsos para el Estado del Bienestar. A raíz de la Gran Recesión, los recortes efectuados en sanidad, educación y dependencia han mermado notablemente la capacidad del sistema para proveer de servicios con el mismo nivel de calidad que antes de la crisis. La seguridad social no ha sido ajena a esta tectónica. A causa de la destrucción masiva de empleo, sus ingresos por cotizaciones cayeron en picado al mismo tiempo que sus gastos por seguros de desempleo se dispararon. Este desequilibrio afectó a las pensiones, que vieron reducida su principal fuente de financiación, el fondo de reserva de la seguridad social. Durante los últimos años, coincidiendo con las pagas extraordinaria de junio y diciembre, recibimos informaciones alarmantes acerca de la evolución de dicho fondo. Así, la famosa hucha de las pensiones ha menguado en la alarmante cifra de 50.000 millones de euros en los últimos cinco años. Si el ritmo de destrucción del fondo se mantiene constante, y si el gobierno no encuentra (o no quiere encontrar) una fuente alternativa de financiación, éste colapsará a finales de este año. Por estas razones, la opinión pública en los últimos tiempos ha sido bombardeada desde los medios de comunicación con la amenaza de la desaparición de las pensiones públicas. Si a esto le añadimos medidas tan cuestionables por parte del gobierno central como congelar el crecimiento de las pensiones al 0,25%, desvinculándolo de la evolución de la inflación, tenemos el cocktail perfecto para que cunda el pánico. Ante tal estado de cosas urge preguntarse: ¿es para tanto la alarma? Contestar a esa pregunta, y a otras relacionadas, constituye el propósito del libro que comentaremos hoy.

domingo, 23 de abril de 2017

(2007) Christopher Hitchens - Dios no es Bueno

Religión, ateísmo, Dios


"No cabe ninguna duda de que el culto a la muerte y la insistencia en los augurios del fin proceden de un deseo subrepticio de verlo acaecer y de poner fin a la angustia y a la duda que siempre amenaza al mantenimiento de la fe. Cuando el terremoto nos sacude, el tsunami lo inunda todo o las Torres Gemelas estallan, uno puede ver y oír la callada satisfacción de los fieles, como si dijeran con regocijo: «¡Fijaos, esto es lo que sucede por no escucharnos!». Con una sonrisa empalagosa presentan una redención que no les corresponde ofrecer a ellos y, cuando se duda de ella, adoptan una expresión amenazadora como diciendo: «¡Oh!, ¿así que rechazáis nuestra oferta del paraíso? Muy bien, en ese caso tenemos reservado otro destino para vosotros». ¡Menudo amor! ¡Menudas atenciones!"

La primera vez que supe de Christopher Hitchens fue hace algunos años a través de este debate. En él se daban cita un par de defensores de la Iglesia Católica y un par de sus más feroces críticos y, ambos tándems, trataban de contestar a la pregunta "¿Es la Iglesia Católica una fuerza para el bien en el mundo?". La propia pregunta anticipaba la masacre que se produciría a continuación. Y es que no es lo mismo preguntar acerca de si la Iglesia Católica puede o podría ser una fuerza para el bien en el mundo que preguntar si de hecho lo es o ha sido. En el primer caso uno debe remitirse a los fundamentos conceptuales de la Institución y ver si ellos permitirían tal estado de cosas. En el segundo, muy al contrario, basta con echar un vistazo a la realidad o, en su defecto, a la historia. Sabedor de esto, Hitchens construía una furibunda diatriba contra la Iglesia Católica basada en muchos de sus pecados pasados y actuales y cómo esos pecados fueron justificados bajo el amparo de la verdad de las Escrituras, de la verdad de su interpretación o, simple y llanamente, de la infalibilidad de Dios y de la Iglesia Católica. Pero si esto es así, ninguna institución humana que se declare infalible puede ser buena bajo cualquier indagación o cuestionamiento de índole moral. En otras palabras: Hitchens comenzaba argumentando por qué la Iglesia no es buena y concluía con un argumento acerca de por qué la Iglesia no puede ser buena. En esencia, el libro que comentaremos hoy sigue el mismo patrón, extendiendo su área de aplicación. Porque "Dios no es bueno" no habla del Dios católico o, al menos, no en exclusiva. Ni tan siquiera del Dios Cristiano. Tampoco lo hace del Dios judío o musulmán. Lo hace de todos ellos, en realidad.

viernes, 7 de abril de 2017

(2003) David Martínez - De Super Mario a Lara Croft

Videojuegos, consolas, historia


"Poco a poco este libro comenzó a convertirse en una novela de caballería. No aparece el rey Arturo, pero si hay alguien, Nolan Bushnell, fundador de Atari, que saca la espada de la piedra y trata de fundar un reino virtual. También hay magos capaces de diseñar juegos de la talla de Zelda o Donkey Kong con un giro de su varita e incluso seres perversos que se dedican a absorber pequeñas compañías por métodos más salvajes (no desvelaré aquí sus nombres). No se trata de una historia de buenos y malos, sino de un larguísimo viaje para convertir esta nueva forma de entretenimiento en un arte que hoy empieza a reconocerse."

El debate sobre si los videojuegos son un arte o solo un tipo de entretenimiento es más largo y complicado de lo que parece a simple vista. Los entusiastas del medio arguyen que las cotas narrativas y jugables que han alcanzado ciertas producciones han dejado el listón tan alto, que las experiencias resultantes no tienen nada que envidiar a las de otros formatos, principalmente el cinematográfico. Videojuegos como Red Dead Redemption, Bioshock o la saga Grand Theft Auto constituyen, así, ejemplos palmarios de la capacidad del medio para inocular en vena emociones e imprimir experiencias estéticas en lo más profundo del tuétano de los jugadores. Por si fuera poco, sagas como Half-Life o Portal han contribuido de manera esencial a edificar un lenguaje narrativo completamente autónomo y diferente tanto al cinematográfico como al literario. De esta forma, el mundo de los videojuegos se erigiría como una disciplina artística al lado de las demás con su lenguaje propio y su capacidad ganada por derecho propio para emocionar al jugador.

martes, 4 de abril de 2017

(2007) Dmitry Glukhovsky - Metro 2033

Postapocalíptico, Moscú, Metro, Rusia, Nuclear, Mutantes,


"Había una sola cosa que protegiera al hombre de la locura: la incertidumbre. La vida de un condenado a muerte, que sabe que al cabo de un año será ejecutado, la vida de un enfermo terminal, a quien los médicos han comunicado ya cuánto tiempo le queda, se diferencian de la de un hombre normal en un único aspecto: los unos saben más o menos cuándo van a morir, mientras que los otros permanecen en la incertidumbre, y por ello creen que podrían vivir para siempre, aunque no se pueda descartar la posibilidad de morir al cabo de un día en un accidente. No es la muerte lo que es terrible. Lo terrible es esperarla."

Hay algo fascinante en la irrupción de los escenarios postapocalípticos en el arte contemporáneo. Ya sea a través de películas, videojuegos, novelas o discos de música, el "día después" del fin del mundo sigue subyugándonos como cualquier otra idea difícilmente pueda hacerlo. Ya sea por invasiones alienígenas, catástrofes nucleares, guerras bacteriológicas, conflagraciones mundiales a gran escala o catástrofes medioambientales producidas por la mano del hombre, el qué ocurrirá después de cualquiera de esos sucesos despierta en nosotros una mezcla de temor, incertidumbre y morbo. En cierta forma, el interés viene dado por la amenaza latente que las sociedades contemporáneas, tan avanzadas y al mismo tiempo tan frágiles ellas, incorporan en sí mismas como el germen de su propia autodestrucción. La aplicación de la ciencia a la tecnología, y ésta a los sistema de producción de las sociedades modernas, ha tenido como resultado la aceleración de los procesos históricos, cuya fuerza centrífuga puede hacernos sentir vértigo si despegamos la vista del horizonte que tenemos enfrente. Si además, como sostenía Rousseau o Adorno, constatamos que la propia idea de Progreso tecnológico o instrumental no va ligada a la de Progreso en sentido moral, tenemos en nuestras manos los mimbres necesarios para construir la Catástrofe.

lunes, 20 de marzo de 2017

(2012) Yanis Varoufakis - El Minotauro Global

Economía, crisis financiera, Wall Street, Minotauro, crisis 2008, excedentes comerciales, plan global, EEUU


"Mi metafórica respuesta es: el crash del 2008 se produjo cuando una bestia que yo llamo el Minotauro Global fue gravemente herida. Mientras dominaba el planeta, su puño de hierro fue implacable, su reinado atroz. Sin embargo, mientras conservó la salud, mantuvo la economía global en un estado de equilibrado desequilibrio. Esto ofrecía cierto grado de estabilidad. Pero cuando fue presa de lo inevitable y cayó en un estado comatoso en 2008, sumergió al mundo en una crisis a fuego lento. Hasta que no encontremos la manera de vivir sin la bestia, una incertidumbre radical, un estancamiento prolongado y la renovación de una inseguridad extrema estarán a la orden del día."

Nadie duda a estas alturas de que la crisis financiera de 2008 ha cambiado el mundo tal y como lo conocemos. Su virulencia y su poder de contagio han sido tales que sus efectos se siguen sintiendo a lo largo y ancho de todo el globo. Sus consecuencias desde el punto de vista económico han puesto en entredicho la capacidad de los Estados para absorber cantidades obscenas de deuda privada, y este hecho ha traído consigo una explosión desmedida de la deuda soberana. Políticamente ha hecho tambalear los cimientos de las democracias occidentales poniendo sobre la picota nociones como las de representación o legitimidad, y ha traído al debate público desde las mismas entrañas de la sociedad conceptos otrora proscritos como los de democracia directa. Así, movimientos como el 15M, Occupy Wall Street o La Nuit Debuit han emergido desde las profundidades del sistema político para instituirse como altavoces civiles de un descontento ciudadano que no tiene visos de tener fin por el momento. Es en esta ola de descontento e indignación donde surge el gran enemigo que el Sistema, entendido como el conjunto de instituciones políticas y económicas que dan forma al mundo en el que vivimos, tiene actualmente: el Populismo.

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